Si eres amante de los lugares paradisíacos y la verdadera naturaleza, Holbox es tu destino ideal.

Holbox que en lengua maya significa “Hoyo negro”, es una pequeña isla perteneciente al Caribe Mexicano, localizada al norte del estado de Quintana Roo. Aquí podrás disfrutar de una vista inexplicable de playas paradisíacas que fusionan una gran variedad de flora y fauna exótica que te dejarán sin aliento; y, lo más importante, en pleno amorío con la naturaleza… ¡Alejado del bullicio de la ciudad!

Sin dudas, la Isla Holbox ejerce un influjo poderoso en los viajeros que la visitan porque es un lugar que tiene una energía única, una tranquilidad especial. Imagina incluso que aquí las personas se desplazan a pie o en carritos de golf. La paz absoluta, una armonía especial con la naturaleza.

La Isla Holbox en Quintana Roo.

No pierdas la oportunidad de conocer los principales atractivos de Holbox, como Yalahau, un ojo de agua cristalina y fresca. La Isla Pájaros, santuario de innumerables especies de aves como el pelícano blanco y el flamingo rosa. La Isla Pasión es otro punto interesante a visitar, seguro querrás conocer la interesante historia de amor a la cual debe su nombre. Una de las actividades menos conocidas, pero una de las más lindas es el paseo en los ríos que atraviesan la isla a través de un kayak; y por supuesto el avistamiento del gran tiburón ballena, el pez más grande del mundo que hace famosa a Isla Holbox.

Para terminar de componer la escena disfruta de un vaivén suave del agua, cocoteros y manglares, sumado a espectaculares puestas de sol que hacen que te encuentres contigo mismo.

Pero además no hay que perderse los placeres de los sentidos ya que Holbox también tiene buena fama de conquistar a los viajeros con sus manjares culinarios. Holbox es una villa de pescadores, por lo que tienes que probar la pesca del día que acaba en un plato de aromas tentadores y colores vivos, el fresco ceviche de mariscos y pescado y, por supuesto, su famosa pizza de langosta.

¡Vamos! Visita el Caribe Mexicano, el paraíso está a tu alcance. ¿Te atreves?

Fernando Zamudio